Testigos

¿Se te ha encendido una luz en el salpicadero y no sabes si es grave o no? No entres en pánico. La mayoría tienen fácil solución si sabes interpretarlas a tiempo. Te lo explicamos todo de forma clara.

Los testigos siguen una lógica de colores muy sencilla:

  • Verde o azul → información. Nada grave, solo indica que algo está activado.
  • Nivel de aceite → el nivel es extremadamente bajo y puede causar averías graves en el motor.
  • Fallo en el alternador → la batería no se está cargando y el coche puede pararse en plena marcha.
  • Temperatura del líquido refrigerante → problema en el sistema de enfriamiento del motor.
  • Airbag desconectado → en caso de colisión, el airbag no saltará.

Otros testigos rojos menos alarmantes son el freno de mano puesto, una puerta o maletero mal cerrado, o el cinturón de seguridad sin abrochar.

Los testigos amarillos más habituales son el del motor, ABS, ESP o airbag. Puedes seguir circulando, pero el taller debe estar en tus próximos planes.

Otros testigos amarillos frecuentes:

  • Presión de neumáticos (TPMS) — avisa de cambios en la presión de los neumáticos. Para y comprueba de qué rueda se trata.
  • Nivel de combustible — cuando se enciende el piloto de combustible solo te quedan entre 50 y 80 km antes de quedarte sin gasolina.
  • Limpiaparabrisas — se ha acabado el líquido, fácil de solucionar.
  • Revisión de mantenimiento — ha llegado el momento de llevar el coche a revisión.

⚠️ Un aviso importante

No hay una ley estandarizada que obligue a los fabricantes a utilizar el mismo dibujo de testigo ni la misma posición, así que ante cualquier duda consulta el manual de instrucciones de tu coche.

Ningún testigo sale gratis. Si lo atiendes rápido puede ser poca cosa, pero si lo dejas pasar, el taller te recordará que lo barato sale caro.

Regla general:

  • Rojo → Para el coche y llama a asistencia en carretera.
  • Amarillo → Pide cita en el taller esta semana.
  • Verde/Azul → Tranquilo, es solo información.